Por allá en el 2016, creería yo que fue mi primer encuentro con el #BodyPositive me tropecé con una publicación que hablaba de la positividad corporal, recuerdo que me pareció lindo ver cómo alguien apreciaba su cuerpo y lo mostraba sin temores, para aquel entonces creí que este movimiento iba de aceptación social, en mí se formó un criterio: es importante que todos aceptemos los distintos cuerpos, los respetemos e incluso valoremos. Pero el largo camino de estos 6 años me ha dejado mucho más…
Y es que aceptar algo no es sinónimo de normalizarlo.
En la positividad corporal hay algo fundamental y es NORMALIZAR, sí porque tener una espalda más ancha que el promedio es normal, los rollitos en la espalda son normales, las estrías son normales, la celulitis es normal, las figuras “planas o cuadraditas” son normales, tan normales como las curvas, la infinidad de formas, tamaños y ángulos de los senos son normales, las delgadas y corpulentas son TODAS NORMALES…
Entonces, si es tan normal, ¿por qué debemos luchar tanto por la aceptación y la normalización?
En mi respuesta mental automáticamente surge una palabra: ESTEREOTIPOS, es increíble cómo la publicidad y los medios nos han vendido una imagen normal enmarcada en estándares poco normales, poco sanos y poco alcanzables. Hablar de las campañas que nos han rodeado por generaciones es redundante, mencionar la apología a la “belleza” en concursos rodeados de misoginia, violencia y nocividad es inútil cuando nuestro enfoque debería estar en la vida real y por vida real, me refiero a lo que te rodea, pensemos por un momento en las 10 mujeres más cercanas a nuestro círculo ¿alguna de ellas cumple esos estereotipos? Si los cumple, ¿es natural o tocado por alguna cirugía? sin tener nada en contra de las cirugías estéticas, solo quiero que nos sinceremos y veamos que naturalmente los cuerpos no son como en las revistas, redes sociales o TV… Incluso en los medios, todas son retocadas y es iluso compararnos con algo tan irreal.
Aún cuando se recurre a cirugías, mucho ejercicio, dietas insanas, trastornos de la alimentación, el resultado nunca alcanza esas expectativas porque esos estereotipos no son normales, pero lamentablemente nos medimos con esas reglas ilusorias.
Estos 6 años también me han dejado un sinsabor con algunas campañas que intentan lavarse la cara ante este movimiento
Incluyen un par de modelos curvy, pero aunque más grandecitas de lo común, con una silueta muy definida y poco sacada de estos estándares… Claro que hay quienes han entendido el mensaje muy bien y sin duda crean no una campaña, sino un modelo comunicacional completo y diverso en sus empresas, esas campañas donde podemos admirar mujeres altas y bajas, flacas y gordas, de distintas razas, con poco o mucho busto, con el cabello inmensamente largo o muy corto, incluso rapado, muchas nalgas de diferentes tamaños, dientes naturales y lo mejor con un fundamento verdaderamente interesante, a esos verdaderos cambios sigo apostando y son los que me dejan un placer incomparable.
Pero de las cosas más lindas que me ha enseñado este movimiento es que hay plataformas y lugares donde me puedo identificar, donde me puedo sentir cómoda y donde incluso comprar se puede sentir muy normal, porque esa sensación cada vez que vas a comprar bien sea online o presencial es tan incómoda, esa bendita pregunta ¿me quedará a mí como a esa modelo o ese maniquí? Es tan abrumante, que el dolor de barriga es inevitable, esa frustración en el probador o peor aún cuando te dicen que de tu talla no hay, es devastadora.
A veces me pregunto ¿Cómo en un mundo lleno de diversidad permitimos que se nos vendiera algo tan utópico?
Pero sin duda alguna este camino de 6 años me ha dejado un amor propio cada vez más grande, ese que me permite mostrarme hasta dónde yo quiera mostrarme sin temor al que dirán, las opiniones o prejuicios de los demás, este amor que me permite agradecer cada parte de mi cuerpo porque me permite ser, hacer, sentir, vivir.
Por supuesto que con muchas ganas de seguir mejorando, pero en base a ese mismo amor propio, que cuando me cohíbo de comer algo es porque entiendo que me hace daño, porque su composición altera mis hormonas, mi salud, mis células, que cada vez que entreno es porque deseo tener energía, estar saludable, sentir ese punch de hormonas de la felicidad, espero seguir creciendo en este camino de la positividad corporal, pero sobre todo espero que como sociedad entendamos que no se trata de llamar la atención sino de aceptar, normalizar y amar sinceramente TODOS los cuerpos.


Que hermoso artículo, las palabras idóneas para un tema tan importante. ❤️