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	<title>suicidio archivos - Soy Vale Rodriguez</title>
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		<title>La asfixia 2.0 (una actualización de mi historia con el suicidio)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Vale Rodriguez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 26 Jan 2025 17:49:45 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Una actualización de aquella entrada donde expresé públicamente mi historia con el suicidio… Evidentemente los detalles fueron escasos, me costó mucho sacar de mi intimidad aquella situación, me avergonzaba y me daba miedo exponer mi vulnerabilidad… Hoy en día, 2 años después, la sensación es tan distinta que merece una actualización. En aquella publicación hablé [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Una actualización de aquella entrada donde expresé públicamente mi historia con el suicidio…</p>
<p>Evidentemente los detalles fueron escasos, me costó mucho sacar de mi intimidad aquella situación, me avergonzaba y me daba miedo exponer mi vulnerabilidad… Hoy en día, 2 años después, la sensación es tan distinta que merece una actualización.</p>
<p>En aquella publicación hablé de esa sensación de querer morir cuando dejas de vivir en vida, hoy puedo decir: qué maravillosa la sensación de querer vivir cuando conquistas tu vida, lo que no es sinónimo de que todo esté “perfecto” sino de aprender a surfear y realmente fluir con cada adversidad y dolor de la vida…</p>
<p>Hace poco conversaba con una amiga, donde concluimos que a veces hay que reconciliarse con que la vida es una mierda y sí, duele, pero es la vida y toca lidiar con la mierda y usarla como abono…</p>
<p>Siguiendo el punto anterior, en aquella ocasión mencioné que había aprendido a fluir y hacer el trabajo interno, en realidad era un engaño del ego que una vez más me hacía creer que ya manejaba algo, pero en realidad sigo aprendiendo a fluir, cada día me recuerdo que no debo ir en contra y desgastarme nadando contra corriente, que las emociones no se razonan, se sienten y luego se conversa con ellas a ver qué desean comunicarnos, es un proceso continuo, sigo aprendiendo, ensayo y error, como todo en la vida…</p>
<p>Me sigo conociendo y aceptando tal cual soy, en el último año he cambiado tanto que ya ni siquiera mi color favorito es el mismo y eso implica que me acepte en una nueva piel y que valore, respete y ame esas nuevas versiones. El compromiso es validarme, valorarme y permitirme explorarme.</p>
<p>En este año, la vergüenza de contar que tuve ideación suicida, varios intentos en distintas etapas de mi vida y que hubo versiones de mí que valoraban más la muerte que la vida se fue. Me atrevo a decir con la frente en alto, paz en el alma y la dignidad intacta, que fui y viví eso, que no me determina ni hace menos, que no es el arma emocional para permitir que otros me ataquen, me hieran o juzguen y que esa historia como todas en mi vida se pueden transformar. Este año me permití unirme a una organización para la prevención del suicidio, desde mi vereda y con mis aportes desde mi trabajo, pero con el empoderamiento que brinda hacer red y resonar con más personas que han padecido algo como yo, este año entendí que somos un montón y la vida siempre encuentra sus formas como dice Aixa.</p>
<p>Otra actualización es que aún no me he ido de todos los lugares y personas que son factor de riesgo y aún así he encontrado formas de manejarlo, me convertí en una acumuladora de evidencias, evidencias de que mi vida es valiosa, que yo lo soy, que la muerte no es la solución y también cambié varios paradigmas, entendí que no quería morir, sino que hay versiones de mí que necesitan hacerlo, así que cada vez que me siento sobrepasada le doy paso a eso que me está anunciando que algo debo eliminar, cambiar o matar… También aprendí a ver el patrón con antelación, porque la ideación e intención suicida no llega repentinamente, cuando mis tristezas se alargan demasiado, cuando la comida no quiere pasar de la garganta, cuando lo que me resulta placentero pierde esencia, cuando la pulsión de Thanatos se hace presente, allí me detengo, observo y atajo, a veces puedo hacerlo “sola” pero nunca deja de estar presente mi psicólogo y su bendita terapia, ese espacio donde suelto todo y canalizo ese mar en furia que trae ideas desenfocadas, pero he sumado algo que ha sido clave: mi red de apoyo, todos esos humanos con los que he conectado y a los que puedo recurrir en momentos difíciles recordando que no estoy sola y que esa parte de mi vida es más valiosa, me ha costado, por supuesto, es un proceso que se gestó en paralelo a salir de la secta y volver a migrar, soltar mi red y volverla a formar, entender que una parte de ella estará online y otra presencial, permitirme mostrar mi vulnerabilidad y abrir el corazón varias veces más.</p>
<p>Dos años después de escribir aquella entrada, he revisado sistemas de creencias que afianzaban la ideación suicida, como aquel que se formó a través de la secta al entender que “la vida que realmente es vida” no está en este plano, crecí magnificando la muerte y adorando a un personaje martirizado ¿cómo no iba a plantearme este escenario? Por distintas causas, había un sistema de creencias aferrado al dolor y la tortura y mi psique optó por entender que si me van a dar dolor puedo hacerlo yo misma y por completo, de manera radical. También me reconcilié con mi soledad, vine sola al mundo, sola me voy a ir, pero el camino, aunque sola, es placentero; conquistar mis guerras internas y valorar mi soledad ha sido más lindo de lo que puedo describir.</p>
<p>Dos años después, puedo decir que el camino sigue y que el trabajo se está realizando, que me aferro a la vida y que entendí que el propósito de vida innato es ese, desaparecer, morir y partir, pero mientras eso sucede le sumo otros propósitos a mi vida y me disfruto el camino, que no siempre es bonito, pero sí necesario.</p>
<p>Recientemente me perdoné, perdoné a la Vale suicida que se culpaba por muchas cosas, que se juzgaba por haber pensado así y entendí que me caeré muchas veces, sin embargo, eso no representa el final de mi camino. He aprendido a integrar, porque el trauma no siempre se entiende, simplemente se traslada a un lugar de aprendizaje, donde hoy me veo y me digo: Valentina, valiente, tuviste que ver la muerte de frente para transitar la vida y caminar con el alma en fuego, batallando mis guerras y agradeciendo el presente.</p>
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		<title>La asfixia.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Vale Rodriguez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Jan 2023 17:11:57 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Estas líneas están en mi mente desde hace mucho tiempo aunque mucho de mí no lo quiere dejar salir, estoy escribiendo mientras mi mente juega a distraerse, mientras el dolor aparece y el pánico a exponerme tanto se apodera de mí, sin embargo, desde que descubrí que escribir sana, me alivia y me ayuda a ordenar mi mente, la privacidad va pasando a segundo plano y el exponerme no es sinónimo de algo malo. También entiendo que no todos pueden entenderme pero ese no es el objetivo de este blog, ni de estas líneas, porque cada ser humano es tan único que ser comprendido nunca será posible en su totalidad.</p>
<p>Pero intentarlo y luchar por ser comprendido es tan agobiante que asfixia, acaba con la paz e incluso te roba las ganas de vivir, esas ganas de disfrutar lo que eres y ser tú, sin señalamientos ni prejuicios, pero, la realidad es que eso es imposible, cada persona se conforma de distintos paradigmas así que los prejuicios y expectativas hacia ti siempre existirán…</p>
<p>¿Y qué pasa con la asfixia? Me puse a buscar la foto para este post con tal de no seguir escribiendo, pero aquí vamos…</p>
<p>La asfixia te acaba, no poder ser tú, ser señalado, juzgado, incomprendido y jurar que el amor que recibes depende de gustarle a los demás y no de la magia de ser tú mismo ahoga, se transforma en un remolino en el pecho, constantemente te empiezas a señalar con la vara de otros, empiezas a dejarte y vas muriendo lentamente, cuando tu esencia muere, internamente el cerebro empieza a mandar alertas:</p>
<p>“y si no haces tanta falta”</p>
<p>“si vivir es así, no será mejor morir”</p>
<p>“si ser yo incomoda tanto, mejor dejar de ser”</p>
<p>Empiezas a coquetear con la muerte, visualizas el sentirla, magnificas lo que es y te inventas mil teorías que la hacen lucir espléndida, cada día la vuelves más sexy, mientras ella te envuelve y además te vende el dolor como recompensa a la vida que estás dejando de sentir, porque si vivir no te permite sentir, el dolor lo hará entonces.</p>
<p>Empiezas a imaginar, percibes que hay mil maneras, quieres una que sea verdaderamente eficiente. Te faltas el respeto, la mente te tortura, te refugias en nuevas personas, te aferras a manías, tareas, personas…</p>
<p>En mi caso siempre intenté darme una oportunidad y quise hacerle un hack a mi mente, al final había algo en esa niña, esa adolescente, incluso esa adulta que en las etapas que atravesaba esto le decía: “confía, lo vas a lograr, hay algo más.”</p>
<p>Gracias, vida y consciencia por permitirme frenar, por dejarme ver que sí se puede y entender que la salida es el amor, gracias a la vida he estado rodeada del amor esencial, ese que me ha brindado una mano y un refugio en esos episodios difíciles, ese amor en manada, en tribu, en red&#8230; Pero el verdadero cambio vino cuando entendí que el amor más importante es el amor propio.</p>
<p>Este amor me permitió entender que no importa lo duro, difícil o trágico que sea el panorama, lo incomprendida que sea mi persona, la vida sí vale la pena&#8230; Somos y seguiremos siendo siempre parte del universo de alguna manera, entonces, ¿Por qué no disfrutar esta manera actual y que llegue la siguiente forma cuando toque?</p>
<p>Esta manera humana, complicada, sentida, pero maravillosa, es espléndida, con altos y bajos, solo que tuve que aprender a fluir, aceptar, soltar… Aprender que la depresión pasa, todo pasa, aceptar que no puedo controlar nada y aceptarme tal cual soy, convivir con quienes me acepten, soltar las expectativas propias y ajenas, porque ninguna me corresponde, entonces fluyo con la vida y logro valorarla.</p>
<p>Y ¿Cómo logro fluir? ¿Cómo logro amarme? ¿Cómo logro valorar y valorarme correctamente? Con un trabajo interno muy profundo, doloroso, incómodo, a veces incluso, costoso, pero que vale 100% la pena, un trabajo en equipo, con la guía psicológica de profesionales, buenos y éticos, con medicina, con herramientas naturales, con una red de amigos y amores reales y que también fluyan.</p>
<p>Me tomó muchos años hacer este trabajo, pero lo logré, mi vida es mía, es valiosa y maravillosa, la muerte llegará sola, seguro también me enseñará mucho, pero por ahora solo lo que me permita disfrutar de la vida será lo que dejaré entrar en ella y lo que llegue solo, pero sea difícil, pues vendrá a enseñarme y siempre que lo requiera las terapias estarán para mí, porque además hay muchas formas de acabar con la vida, pero ninguna como cuando dejas de sentir y vivir lo que deseas.</p>
<p>Termino estas líneas con una sensación de paz en el pecho después de haber pasado por el llanto y muchas emociones… Pero antes de terminar, aclaro que ninguna línea hace apología al suicidio y que contar esto va acompañado de un abrazo largo y apretado para quienes atraviesan esto o lo han atravesado alguna vez.</p>
<h2>Mi aporte son los comentarios donde pueden expresarse y compartirme lo que deseen, pero además el teléfono de una red de Psicólogos maravillosos que pueden ayudarte, busca ayuda, pídela, aquí hay personas dispuestas a darla, te juro que vale la pena.</h2>
<h2>Psiquered +56 9 4987 7993.</h2>
<h2>Email <a href="mailto:psiqueredspa@gmail.com">psiqueredspa@gmail.com</a></h2>
<p>Con mucha honestidad,</p>
<p>Soy Vale Rodríguez.</p>
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