Quizás este mes vengan más publicaciones sobre todo lo que me deja este año, la típica melancolía decembrina, pero hoy desperté pensando en cuánto me cuesta reconocerme, es uno de mis trabajos más arduos actualmente…
El 25 de abril de este año mi psicóloga, en una sesión de emergencia, me preguntó ¿sabes quién eres? Mi respuesta, sin dudas, pero con un vacío inmenso fue: No.
Y cómo iba a saberlo, si me había pasado los 27 años y 4 meses anteriores siendo otra persona tan distinta, negando mi naturaleza y luchando con mi esencia por lo que crecí creyendo era correcto, pero esa esencia enjaulada no daba más y justo en pleno otoño veía caer cuales hojas marchitas todos mis paradigmas, sistemas de creencias y prejuicios…
No creo que sea casualidad que haya experimentado todo eso en otoño, seguido por un frío y duro invierno, para luego aceptarme, conocerme, constelarme y renacer en plena primavera y ahora, aquí estoy disfrutando este maravilloso, radiante y caliente verano.
Estoy en una etapa que es tan hermosa que no quieres que termine nunca y aunque a veces me cuesta creer que será así siempre, he entendido que a pesar de los problemas y desafíos, el verano está dentro de mí, que tendré que volver a vivir todas las estaciones porque así es la vida, pero escojo volver a esta estación siempre que desee.
Pero para volver tengo que seguirme reconociendo, aceptando y valorando… Aunque eso implique aceptar que me mentí a mí misma por mucho tiempo, que mi conciencia juega a decirme esto es nuevo, tú no eres así, ¿Qué es esto que sientes ahora?.
Cuando en realidad mi subconsciente tiene tanto tiempo obrando en conformidad con mi ser dejándose llevar y siendo atraído por aquello que mi esencia y energía le dictan, acepto que esto no es nuevo, que lo siento hace mucho y me libero de la coraza que planta mi ego para vivir del pretender y no del ser…


Tu como siempre erizando la piel con tus escritos. ❤️